Psicología Social

La formación en Psicología Social dio sus primeros pasos en 1955 de la mano de Enrique Pichón Riviere, que entonces iniciaba la educación de “profesionales capaces de diagnosticar situaciones sociales y capaces de operar e intervenir en ellas para la resolución de sus conflictos”.

En 1955 no existían los Psicólogos en la Argentina.

Las Facultades de Psicología se crean en el año 1956 en (Rosario), y en 1957 en (Buenos Aires). Esto hace que la formación sistemática de la Psicología Social en la Argentina tenga un origen de autonomía respecto de la Psicología.

La carrera terciaria de Psicología Social obtiene reconocimiento del Ministerio de Educación en 1993 y en 2000 se aprueba la Licenciatura en Psicología Social en el país.

La Psicología en la Argentina posee el sesgo de  especializarse  en lo terapéutico.
Los Psicólogos tienen una excelente formación en Psicopatología en la comprensión en el campo de la subjetividad. Son especialistas en intervenir a partir del análisis del discurso individual de un paciente.
En cambio los Psicólogos Sociales se capacitan para operar con grupos, organizaciones o comunidades.
No van más allá del campo de la salud, abordan a sujetos (sanos) que atraviesan por una crisis y/o situaciones conflictivas por causas sociales (desocupados, marginados, catástrofes sociales o naturales), y se los ayuda a que encuentren un proyecto viable en el sector socio comunitario donde se encuentran.

Los campos de intervención entre Psicólogos y Psicólogos Sociales son diferentes, los P. S. requieren una formación teórica, metodológica y una técnica especifica.
La Psicología Social surgió de las primeras investigaciones realizadas por el hombre en sus relaciones con la sociedad, la mayoría de los problemas que ocupan a la actual Psicología Social fueron ya reconocidos como problemas por los filósofos sociales, mucho antes de que las cuestiones psicológicas formaran parte de la ciencia.

Las premisas formuladas por Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes y otros pensadores políticos a lo largo de la historia siguen hoy vigentes aunque estén enunciados de muy diversas formas.
La historia de esta disciplina comienza en 1908 con la publicación de dos libros que llevan el Término Psicología Social y que examinan el impacto de las variables sociales en el desarrollo y la conducta de los individuos, los autores; el Psicólogo inglés William McDougall (quien esbozaba una teoría controvertida sobre los instintos humanos, concebidos como amplias tendencias finalistas emergentes del proceso evolutivo)  y el sociólogo estadounidense Edgard Ross (se ocupaba de la transmisión de la conducta social de persona a persona), similar al contagio emocional que sucede en las masas, o a la sucesión de modas y caprichos sociales.
La Psicología Social es una disciplina que investiga procesos de interacción, las experiencias de los sujetos en los grupos, las instituciones y en la organización social. Aporta conocimientos acerca del funcionamiento de los grupos, sus conductas, vínculos familiares, modo de comunicarse, roles, etc.

El Psicólogo Social entiende los trastornos de su comunidad y ayudar a disminuir la angustia cotidiana en situaciones normales, y también de crisis en los niveles institucional, grupal y comunitario.

El campo de labor de la Psicología Social apunta a restaurar la comunicación, reparar las tramas vinculares, agudizando la mirada crítica de la vida cotidiana, desarrollando capacidades comunicacionales, de coordinación de grupos y de comprensión de lo que se dice detrás de lo que se dice. Los ámbitos de trabajo del Psicólogo Social están en la todos los sectores en donde hay grupos: instituciones públicas y privadas, empresas, educación, salud, marginalidad, acciones sociales, acciones de prevención intervenciones en catástrofes y desastres, grupos de autoayuda, adolescencia, familias, etc. Este amplio espectro laboral, entonces, permite que el estudio de la Psicología Social esté abierto a profesionales, amas de casa, docentes, obreros, empresarios, empleados, de diferentes edades y sexos.

Graciela Zamboni (Operador en Psicología Social)



La edad y la pareja.

Esta es una síntesis del tema que tiene como protagonistas a muchas mujeres que mantienen relaciones conflictivas con sus parejas y lo difícil que les resulta poner límites a esta situación tanto como realizar cambios.

"El clic lo haces cuando tomas conciencia que tenes que cambiar y ya agotaste todos los recursos... para que él cambie. Lloraste de rodillas y te secaste las lágrimas con sus pantalones y no funcionó.

Pasaste 54 domingos leyendo en su cama todos los suplementos del diario, porque a él le gustaba, y no funcionó. Te hiciste la toca para estirarte los rulos, a él le gusta el pelo lacio, y no funcionó.

Dejaste de llamarlo por teléfono para que llamara él, y no llamó. Le dijiste que te ibas a conocer a alguien a Machu Picchu y no funcionó, ni celos le dieron. No insistas más; él no va a cambiar. Claro que uno se da cuenta de esto un poquito tarde, traducido en tiempo unos 4, 5 ó 7 años, a esa altura ya estás podrida, gorda, des-erotizada... en fin, con la autoestima por el piso, no podes creer que ese viejo (aunque te lleve cinco años) no se muera de amor por vos, no deje todo para ir a buscarte, no se corte las venas por que no lo llamas, no le dé un infarto porque no soporta tu ausencia, no adelgace ni un gramo por la angustia de no verte. En fin …

Pero se sigue para adelante, claro que una va bajando las pretensiones. Mi abuela me lo decía, primero quieres que sea buen mozo, alto y de ojos azules, después quieres que te ame, después quieres que sea trabajador y después... mientras sea limpito... está bien".

Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

 

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